May 14th, 2013
Cat
#fast #loop (Taken with Cinemagram)

Cat
#fast #loop (Taken with Cinemagram)

May 12th, 2013

Seguros.

Antes de que ella saltara en paracaídas, él le  dijo en tono bromista que dejara el seguro a su nombre en caso de que algo sucediera y sí, algo sucedió, ella y el instructor murieron. Ninguno de los paracaídas funcionó y golpearon el mar a 342 km/h. La culpa lo abrazó y se posó en su espalda y le apesadumbró aún más cuando se enteró de que no nada más había dejado el seguro del vuelo para él sino todos los otros que tenía: el del trabajo, el del auto, el de la hipoteca, incluso el de los bancos.

En segundos, literalmente, había pasado de ser regularmente feliz a un millonario solitario. La tristeza de la muerte se había ido tan rápido como lo caliente de un café en Helsinki. Los billetes atiborraron las cuentas bancarias mientras que los sueños de pobreza caían de bruces para darle paso a las estúpidas excentricidades de la riqueza inmediata.

El dinero brinda confortes pero no llena corazones. Lamentablemente, no nos damos cuenta hasta que nos percatamos de que los billetes no pueden contarnos historias, hacernos reír y, mucho menos, hacernos olvidar.

May 6th, 2013

Lipstick.

Me dejó su pintalabios para que no me olvidara de ella pero para ser sinceros, no sé cómo un cosmético me haría recordarla si en los tres días que pasamos juntos nunca lo trajo puesto; de hecho, era de las mujeres que no se maquillaban a menos de que tuviera alguna cena o junta importante.

Cuando me lo dio, esbocé una ligera sonrisa y le di las gracias aunque no sabía qué hacer con el lipstick. Obviamente no podía usarlo y resultaba más que perturbador el pensar en ponérmelo en los labios y besar el espejo para tratar de simular un encuentro pasional. Nos dimos un beso de despedida pero le pedí que se pusiera un poco del labial para por lo menos saber lo que se sentiría. Después de tres minutos que se sintieron como 48 horas, despegamos nuestros labios y nos despedimos. Volví a guardarlo y me marché.

Hurgué dentro de mis bolsillos las llaves para entrar a casa y al sacarlas, mi mano se había tornado roja y chiclosa. Se había derretido y me había dejado sangrando no sólo una palma sino todo el interior de mi ser. 

December 6th, 2012

137

“Cuando entré al apartamento, noté que había dejado un libro nuevo sobre la mesa de centro y adherido a él, una nota. A pesar de que el desorden seguía inalterable, siempre pude notar cuando un elemento más que se unía al caos como el libro o las llaves que había dejado Ecaterina, reincidiendo en su problema de olvido cotidiano, lo que significaba que tendría que esperarla despierto hasta que llegara.

“Página 137. Besos”, rezaba el post it. Preferí recoger el lugar a leer; acomodé los demás libros esparcidos por el suelo, sacudí la mesa que parecía tener vestigios antiquísimos  de la preferencia del hombre por tomar cerveza y no utilizar posavasos, lavé los trastes, escribí, salí por comida, escribí más y para entonces ya había dado la 1.30 am.

El buzón de voz me dio la bienvenida a una noche más de incertidumbre por lo que preferí seguir escribiendo para tratar de engañar a los fantasmas del malvibre. Las tres y nada. Cogí el libro que me había dejado y leí un par de historias antes de llegar a la indicada. Sin poder concentrarme plenamente, las historias me llevaron hasta la que debía llegar. “El final lo decide cada quien, como en un libro, el cual uno decide leer hasta que lo haya complacido, como en la vida, donde complacemos y somos complacidos hasta el momento que queramos.”

Mi dibujo de Etgar Keret #etgarkeret #etgar #keret #happiness #israel #literature

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August 5th, 2012

A love story

Primero cruzarían miradas en el momento en el que él subiera al autobús; él no le quitaría los ojos de encima mientras que ella disimularía estar leyendo y disfrutando de una canción de Neil Young. El asiento contiguo a ella se desocuparía y el esperaría sólo un par de minutos para no verse tan desesperado y saber cómo era el olor que emanaba de ella. Sus corazones latirían como una centena de caballos en un derby corriendo tras una liebre pero ellos no lo sabrían. Estarían dando terribles clases de coqueteo a los demás pasajeros; ella se bajaría con apuro pero él también lo haría, la seguiría, le diría que la ama y se besarían.

Pasarían los primeros juntos, se les caería el café en sus trabajos por estar pensando sólo en ellos, harían el amor en todos los lugares que les fuera posible, conocerían a sus padres, saldrían de vacaciones, comprarían cosas juntos, hablarían de mudarse, lo harían. Sobrevivirían de todo lo que les regalarían las personas quienes los verían con humildad, empezarían a darse cuenta de que nadie vive de amor. Él empezaría a beber más y a llamarla menos, a desear a otras, menos ella.

La engañaría, ella se enteraría, lloraría y se vengaría con su mejor amigo; decidirían darse un espacio, se extrañarían, se verían de nuevo, regresarían. Percatarían que las cosas ya no son lo mismo; se dirían que ya no se aman pero que no pueden dejar de estar juntos. Ella se perdería y él se preguntaría de por vida qué habría sido de ella.

Afortunadamente, se le caería la moneda y nunca subiría al autobús. 

August 1st, 2012

Past in present

El pasado no te dejará avanzar por más que quieras, te tiene atado de pies y manos porque el olvido no se desvanece, ni se difumina como el humo de un cigarrillo; no, el pasado prevalece como monarca de los recuerdos, es el tema inagotable y del que no hay escapatoria. En el presente se vive pero en el pasado se habita.

Pero tampoco seríamos nada sin un pasado, sin una historia por contar, sin algo que nos enraizara para que floreciéramos en un futuro, porque echamos semillas en la tierra de lo acaecido con la esperanza de que cosechemos en la posteridad. 

July 24th, 2012

Love Inc.

La empresa surgió como una necesidad de la sociedad al no poder contener tanto amor; lo canalizaban con nosotros y de ahí nosotros nos encargábamos. Somos un outsourcing del amor, eso es lo que somos. Todo comenzó cuando unos amigos deseaban repartir la totalidad de su amor peor no sabían dónde ponerlo, entonces se nos ocurrió hacernos cargo del asunto. Recopilamos una base de datos primeramente entre nuestros conocidos que padecían de lo mismo y poco a poco la cantidad de personas fue creciendo por lo que tuvimos que contratar a un mayor personal.

¿Cómo funciona el proceso? Nuestros clientes vienen a la oficina o contactan a alguno de nuestros asesores quienes los orientan y revisan las necesidades que tengan así como las razones por qué desean consignar su amor en nosotros. Creamos un perfil con esta información para saber quién podría ser un receptor potencial del querer. Para esto, analizamos los riesgos de ruptura, insatisfacción y noches perdidas en llanto y alcohol para poder designar a un beneficiario adecuado que posea posibilidades bajas de hacer sufrir.

Todos nuestros clientes firman una póliza donde aceptan los riesgos involucrados sin  posibilidad de demandarnos por infelicidad o insatisfacción. Lo único que cobramos es el estudio de riesgos y nada más, esto con la finalidad de disminuir la pena y el dolor que el amor suele traer consigo. Afortunadamente han sido pocos los casos que han devenido en desgracias pero nuestro objetivo principal es disminuir ese número.

 El próximo año exportaremos el modelo a otros 36 países que necesitan de nuestra ayuda, con lo que contaremos con presencia mundial a partir de entonces. Estamos muy orgullosos de todos los avances que hemos tenido pero lo más importante para nosotros es y siempre será contar con menos corazones rotos.

July 19th, 2012

Marcela

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Y de repente, sin darte de cuenta de cómo o cuando, ya te está gritando para que recojas su ropa de la lavandería, la lleves a su piso y la esperes 54 minutos para que se termine de arreglar mientras tú, estúpidamente, piensas que ella sigue viéndose espléndida después de cuatro años de relación que comenzaron porque tú simplemente te la querías tirar esa noche en casa de Gustavo, amigo de Carola, la del cumpleaños y a quien, por cierto, no la viste toda la noche hasta que cayó borrachísima en la fuente y empezó a sangrar tanto que se desmayó al instante pero no por eso terminó la fiesta.

Esa noche conociste a Marcela, ese nombre que traerías tatuado de por vida y que ni con láser se elimina pero sí deja una marca permanente. Los dos ya andaban tomadísimos hasta que decidieron echarlo todo a perder desde ese primer beso que más que apasionado era un performance de lenguas soberanas tratando de conquistarse una a la otra. Lo hicieron, terminaron, gritaron, te dio un beso de despedida,  su número telefónico y caíste pendejamente rendido ante sus pies, creyendo que era la indicada, lobotomizado por el amor.

Dotado de una gallardía tremenda, pudiste esperar dos días antes de llamarla aunque eso te costara haberte quitado medio mechón de la parte superior de la cabeza, dejando una pequeña marca casi imperceptible pero fácilmente reconocible por tu barbero. Tratando de no sonar muy desesperado, te excusaste diciendo que la llamabas simplemente para saber si había llegado bien a su casa ese día pero antes de que te colgara esbozaste la posibilidad de un reencuentro, probabilidad convertida en realidad mes y medio después y tras siete cancelaciones hechas de último momento y carentes de excusas. No desististe y un día por fin se te hizo, volverla a ver y dejarte de conformar con ver a diario sus fotos en Facebook.

Despilfarraste tus ahorros en un par de horas; primero la comida thai, luego la aburridísima película de Johnny Depp, donde sigue pretendiendo ser inglés, y por último, los martinis de arándano y pepino en el nuevo bar hipster de la colonia más hipster de la ciudad. Ella sabía que con un beso más te seguiría reteniendo pero quiso asegurarse que serías su lacayo así que decidió acostarse de nuevo contigo y su plan funcionó a la perfección. Los encuentros dejaron de ser tan esporádicos y mientras tú querías que todo el mundo se enterara de que salían juntos, ella trataba de hacerlo menos público.

Mientras el amor te cerraba los ojos, Marcela abría otras extremidades a tus espaldas; tú soñador, ella indiferente, libertaria, sin riendas. Cometiste todos los errores escritos dentro del decálogo de las relaciones modernas: no te enamorarás, no te dejarás llevar, prevalecerá el sexo por encima de cualquier otro sentimiento, no le presentarás a tus padres, no harán planes juntos, saldrás con otras personas, la honestidad será tu estandarte, no pensarás en esa persona, preferirás a tus amigos por encima de esa persona y, por último, nunca le darás las llaves de tu casa ni tus claves de acceso a tus redes sociales.

Como si te hubieran despertado de una pesadilla, abriste los ojos para percatarte que ya era tarde como para hacer algo, remediar y exterminar al monstruo que habías creado. Cuando pensaste que la venganza sería la única satisfacción que podrías obtener, te detuviste un segundo y te diste cuenta que no valía la pena, que nadie vale la pena. 

June 29th, 2012

¿Democracia?

México se ha consagrado como orgulloso pueblo de los errores repetidos; somos la excepción al aprender de nuestras fallas y líderes a la hora de culpar a alguien por nuestros desperfectos. En México, hablar sobre democracia es como hablar del ratón Miguel o los Reyes Magos, una ilusión forjada a costa de institutos e instituciones que nos hacen pensar que sí existe cuando en realidad nunca lo ha hecho.

No podemos hablar de democracia cuando hemos vivido inmersos en la imposición y la represión, mucho menos cuando desde nuestro núcleo familiar no se suele llegar a acuerdos y se acatan órdenes de uno de los mandos familiares, ejemplificado en el mejor de los casos cuando de permisos se habla.

Imposición no es democracia así como tampoco lo es la ilegalidad característica en los comicios electorales. Una vez más nos enfilamos hacia una presidencia rebosante de falta de legitimidad, implantada y apoyada gracias a los medios de información y por un proceso electoral plagado de viejas usanzas corruptas que abarata la democracia, se burla de ella y de paso nos lleva entre las patas, como siempre.